Conocida Azula: bailarina y poeta puertorriqueña Tania Anaid Ramos González

23.06.2020 21:04
Entrevista a Azula: bailarina y poeta puertorriqueña 
   de Poeta y escritor Carlos Javier Jarquin
 
Gracias al mágico mundo de la Internet, he conocido a incontables personas talentosas
de distintos países y una de ellas es Tania Anaid Ramos González, conocida como
Azula, poeta puertorriqueña, que por mucho e ilimitadamente derrocha belleza y talento.
En el siguiente enlace, pueden ver la introducción de la entrevista a continuación, en la
que además, ella y yo recitamos poemas de su autoría: https://youtu.be/XI2As9ozO3M.
Después de una charla a través de Messenger, le envié un formulario por correo que con
mucha cautela respondió. En la entrevista, hablamos de lo más relevante de su
trayectoria como bailarina, poeta y estudiosa de la poesía hispanoamericana.
 
Entrevista
 
¿Cómo describes las influencias artísticas de tu familia, pues noto que han sido
primordial en tu formación profesional, artística y poética?
Azula: -Mi familia ha sido el núcleo vital de mi existencia y la fuente inagotable de amor y
arte. Ha influenciado artística, ética e ideológicamente quien soy. Vengo de una familia
trabajadora que lleva en sus venas el arte, la música y la poesía, que sufrió el fuerte
prejuicio contra los puertorriqueños al emigrar a los Estados Unidos en la década del
cincuenta y que eligió luchar por la independencia de mi país. Tuve una abuela forjadora
de consciencias que supo responderle a la adversidad hasta el último aliento, así que, sí,
mi familia ha sido fundamental.
Eres amante de la coreografía, has sido bailarina de danza experimental y maestra
de ballet clásico, ¿Desde cuándo te has dedicado a este arte? En resumen, ¿qué
nos dices sobre esta fase de tu vida?
Amo la danza. Es una forma, igual que la poesía, de echar a volar el alma. A los ocho
años tomo mis primeras clases de ballet en Ballet Teatro Infantil de Nana Hudo. Como
bailarina clásica, fue un gran reto para mí porque el ballet exige unas condiciones físicas
muy específicas y rigurosas: flexibilidad extrema, un arco pronunciado en los pies, una
rotación natural de las caderas, un peso ideal, entre muchas otras, y yo no cumplía a
cabalidad con todas ellas. Fueron tiempos difíciles y fue en la danza moderna y
experimental que mi cuerpo encontró su propósito y logró dar rienda suelta a su pasión: la
coreografía. No hay duda de que la estética del ballet tiene sus reglas y principios y es
hermosa, por eso dediqué muchísimos años a su enseñanza y a estudiar su metodología
porque es la mejor base que pueda tener un bailarín.
¿Qué representó Carlota Carrera en tu carrera como bailarina?
Carlota Carrera fue mi mentora como maestra de ballet clásico en Puerto Rico. La conocí
cuando yo tenía13 años y ella recién llegaba al país, luego de haber sido bailarina de
compañías prestigiosas como El Ballet Nacional de Cuba, el Ballet Clásico de México y el
American Ballet Theatre. Además, sus maestros principales fueron León Fokine, de la
escuela rusa de ballet y Fernando Alonso, José Pares y Alicia Alonso, de la escuela
cubana de ballet. También Carlota fue examinadora del Royal Academy of Dance (RAD),
la escuela inglesa de ballet y miembro autorizado para ofrecer los exámenes en Puerto
Rico. Así que ir de la mano de ella era tener una formación sólida de la enseñanza del
ballet. Carlota fue una fuente inagotable de sabiduría, siempre se lo agradecí. Fui maestra
de ballet en su escuela Ballet Arte de 1985 a 1988. Luego pasé a formar parte de la
facultad de Ballet en Ballet Concierto con su apoyo. Cuando me fui de Ballet Concierto,
mantuve una hermosa amistad con ella que duró hasta que perdí su rastro. Fue una mujer
importantísima y valiosa no solo en mi vida, sino en el ballet de mi país.
 
Eres Directora del programa de pruebas PIENSE en el College Board de Puerto Rico
y América Latina. ¿En qué consiste este programa?
PIENSE es un programa de pruebas estandarizadas (Pruebas de Ingreso y Evaluación
para el Nivel Secundario), que forma parte del sistema de evaluación y pruebas del
College Board de Puerto Rico y América Latina. Es un instrumento de medición muy útil
que puede identificar las fortalezas y debilidades académicas de los estudiantes de entre
seis a ocho años de escolaridad (PIENSE I) y de nueve a diez años de escolaridad
(PIENSE II). Cada nivel consta de cuatro pruebas, una de Habilidad Cognoscitiva y tres
de aprovechamiento académico: Español, Matemáticas e Inglés. Este programa sirve a la
comunidad educativa de Puerto Rico y a más de 800 instituciones educativas en América
Latina.
Por la Internet, leí un cuento de tu autoría titulado “En las redes de Narciso”, en el
que presentas una realidad actual sobre los amores cibernéticos. ¿Qué te inspiró a
escribir sobre este tema?
Debo confesarte que he unido varias historias en una y que el cuento está basado en
anécdotas de un círculo de amigas muy especiales en mi vida. Narciso es el prototipo de
hombre seductor e inteligente que tiene un listado de mujeres a las que conquistar y que
se vanagloria sobre sus poderes en esos menesteres. Es una historia que puede mirarse
a la inversa, pues conozco hombres que han padecido las mismas trampas de seducción
por parte de muchas mujeres. También es una preocupación que tengo como madre en la
crianza de dos adolescentes. “Enamorarse” por la Internet puede ser un engaño para el
corazón porque este es un medio lleno de pasadizos oscuros por donde cualquier alma
inocente o persona extraordinariamente buena puede resbalar y sufrir. Sé que habrá sus
excepciones, pero lo importante, creo, es atisbar a tiempo una mala relación, cibernética o
no, para luego no lamentarlo.
Por tradición, la poesía boricua ha tenido excelentes representantes, ¿Qué tal es la
del presente?, ¿Cómo luce la producción poética contemporánea?
Puerto Rico ha tenido y tiene extraordinarios poetas. De hecho, es una cantera de poesía.
Los poetas contemporáneos seguimos teniendo las mismas preocupaciones que
generaciones anteriores y la misma necesidad de apalabrar el amor, el dolor y de
denunciar los atropellos y las injusticias. Hay una condición política en mi país que no ha
cambiado en siglos, tristemente, y es la de ser una colonia. Primero, fue colonia de
España por más de 400 años y, luego, de los Estados Unidos desde el 1898. Cuando se
vive en un país intervenido y lleno de etiquetas para dormirte, los escritores, pero más
arrojadamente los poetas, van a desvelar inevitable y hermosamente a través de sus
versos su indignación. Así que, sigue habiendo mucha producción de calidad y muy
aguda ideológicamente.
¿Qué métodos implementan en las escuelas públicas y privadas de Puerto Rico
para leer poesía y conocer a los autores nacionales?.
Me encantaría responder que en mi país hay una política pública educativa que prioriza la
enseñanza de la lengua y de la literatura, de autores nacionales e internacionales, pero
no es así. En las escuelas públicas y privadas, y voy a hacer una generalización,
sabiendo que hay maestros que sí enseñan poesía de una forma extraordinaria y salvan
el sistema de educación, se enseña poca poesía a partir de ciertos niveles. Se le da más
énfasis a la vida de los autores, al listado de un vocabulario inconexo para buscar su
definición y a la memorización de fechas y títulos de las publicaciones. Esto lo veo
reflejado en las pruebas del College Board cuando los estudiantes tienen que analizar un
texto poético, pues se les dificulta mucho su interpretación. Es comprensible que para
 
analizar un poema y cualquier texto literario, hay que haber estado expuesto a él, es una
mirada distinta a la del texto argumentativo o expositivo. Para entender la poesía, primero
hay que entender la lengua en la que está escrita, su formación, sus derivaciones, sus
flexiones, su musicalidad, tener una exposición continua a un vocabulario variado,
reconocer la polisemia, conocer bien su gramática para luego quebrarla y valorar la
belleza de esa lengua. La poesía juega con las reglas convencionales del lenguaje. Si los
estudiantes no las conocen y no las entienden, entonces se frustran y ese es otro gran
reto. La enseñanza de la lengua y de la literatura necesita una revisión profunda.
Para el año 2000 tuviste el privilegio de entrevistar personalmente a la poeta,
docente, compositora y traductora uruguaya Idea Vilariño (1920-2009), ¿Qué
simbolizó este encuentro para tu carrera literaria?.
 
A Idea Vilariño me llevó una herida. Cuando leí su obra poética, me identifiqué con su
poesía. Sentí que estábamos hermanadas, solo que ella había dicho primero lo que yo
sentía. Luego estudié detenidamente sus ensayos sobre poesía, grupos simétricos, la
masa sonora del poema y fue aún más revelador, pues descubrí mundos que para mí, en
ese momento, eran incompatibles: la matemática y la ciencia de la poesía. Su análisis del
ritmo en la poesía de otros poetas me pareció tan increíble, que tuve la urgencia de
aplicarlo a su poesía. Idea Vilariño no daba entrevistas a nadie, me lo habían advertido,
pero me esforcé por despertar su curiosidad y me permitió llegar hasta su casa. Ya allí
nos hicimos amigas en la poesía, tomamos mate, hablamos de sus amores, de los míos,
de escritores conocidos y desconocidos y de quienes no consideraba poetas. Fui con
copia de las cartas que ella envió a Juan Ramón Jiménez a Puerto Rico, con una
antología de la poeta puertorriqueña Julia de Burgos, una hija en el vientre y muchas
preguntas. No me permitió grabar nada, pero no lo necesité porque hice mis apuntes. De
hecho, voy a publicar un ensayo basado en esos apuntes para celebrar su centenario.
Esa experiencia marcó mi vida, fue como estar en una carpa roja sagrada y ancestral en
donde la poesía era la protagonista. Creo que hasta me tomó cariño, me invitó a regresar
al día siguiente y nos llegamos a cartear. Su muerte me tomó de sorpresa. La lloré como
a un familiar. Fueron muchas noches y años leyéndola, hurgando en sus versos, además,
ya éramos amigas, nos habíamos confesado tanta vida suelta. Esa noche escribí un
breve relato que luego publiqué con el título “Una promesa debida a Idea Vilariño”. Con
Idea Vilariño, se modificó mi manera de entender la poesía.
 
Con tu tesis de maestría, “La idea de muerte en la poesía de Idea Vilariño”, ganaste
el Premio Gertrudis Gómez de Avellaneda otorgado por la UNESCO en el
2002. ¿Qué te dijo Vilariño cuando le dijiste que estabas haciendo una tesis sobre
su obra? ¿Ella leyó tu trabajo? ¿Has publicado esta tesis?.
Idea Vilariño sabía de qué se trataba mi investigación meses antes de conocerla
personalmente en Montevideo. Con ella también pude discutir el método que estaba
utilizando para analizar su poesía. Le llevé varios poemas analizados y fue curioso porque
no se esperaba que alguien pasara el mismo trabajo que ella con sus textos. Gracias a
ese riguroso análisis obtuve el premio de la UNESCO en el 2002. La tesis no ha sido
publicada, pero es algo que está en agenda, se lo debo a ella y creo que puede ser útil
para los amantes y escudriñadores de la poesía.
Tu tesis doctoral trata el tema del amor en la poesía de la poeta y declamadora
puertorriqueña Ángela María Dávila (1944-2003). ¿Qué significó para ti haber
estudiado su obra literaria?
Ángela María Dávila es una poeta extraordinaria que merece seguirse estudiando y ser
leída con cuidado por toda Hispanoamérica. Estudiarla fue ahondar en la historia y política
puertorriqueña contestataria y sagaz. Además, fue identificar una tradición poética de un
 
ingenio agudo y particular. Publicó poco, igual que Vilariño, pero no es la cantidad de su
obra, sino la calidad. Ángela María no desperdició una sola letra, ni un adjetivo, ni un
verbo, ni un verso. Sus metáforas imposibles, perfectas y bellas logran mover al lector
más incrédulo. Así que, Ángela María significó retornar al estudio de la poesía
puertorriqueña y a mis raíces.
Escribes poesía, cuentos, ensayos y artículos de opinión. ¿En cuál género te
sientes más cómoda para plasmar lo que piensas y sientes? ¿Cuáles son los temas
que brillan en tus composiciones poéticas?
Me siento más cómoda escribiendo poesía, construyendo el verso, puliéndolo, dejando
que el fuego lo encienda y el tiempo lo enfríe. Escribo casi todos los días, aunque sea un
verso, una idea, una frase o un poema. Lo hago desde pequeña, pues practicaba con mi
abuela escribir versos. Para mí, es estar en un lugar seguro y también muy cercano a ella.
Los temas varían, todo depende de cuáles sean las estaciones por donde pasa el
corazón.
¿Qué le aporta Azula a los lectores a través de sus creaciones literarias? ¿Por qué
leerla? ¿Qué te hace ser singular poéticamente?
Azula escribe porque es una vocación que le viene de adentro. Como artista, es inevitable
querer ser inspiración, pero no es algo consciente. Quisiera que mi poesía hiciera en otros
lo que ha hecho en mí la poesía. No tan solo recorrer los aspectos formales del género,
sus niveles, sus misterios, sino que ha sido una búsqueda íntima que me reconcilia con lo
que soy.
Tienes dos poemarios inéditos: Invisibilidades y Llueve. ¿En síntesis, puedes
hablarme del contenido de cada ejemplar?
Invisibilidades es un poemario dedicado a las tres mujeres que han marcado mi vida a
nivel intelectual: Idea Vilariño, Ángela María Dávila y mi abuela Lolita Aulet. Mujeres que
la historia, por decirlo de alguna forma, no ha sabido darles el lugar que merecen. Son
mujeres necesarias, comprometidas, fuertes y sensibles a la misma vez y hay que
visibilizarlas. Invisibilidades presenta cómo el tiempo y la cotidianidad van borrando a la
mujer a través de las relaciones de poder, de amor, de maternidad, de trabajo, etc. De ahí
emergen estas mujeres que parecen ser invisibles en un mundo que privilegia a los
hombres y los amiguismos, más no el talento ni la inteligencia. Es un poemario más
críptico y ecléctico. En cambio, Llueve pareciera ser un libro de una vibración menos
compleja que Invisibilidades, pero es una trampa en la que la lluvia es creación y también
es dolor.
 
 
Síntesis biográfica:
Tania Anaid Ramos González, conocida como Azula, nació el 14 de Mayo de 1971 en
Puerto Rico. Es coreógrafa, bailarina, escritora, editora, yutúber, poeta, maestra y
columnista internacional. Posee un doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad de
Puerto Rico del Recinto de Río Piedras. Su tesis doctoral trata el tema del amor en la 
poesía de la puertorriqueña Ángela María Dávila y su tesis de maestría, la idea de muerte
en la poesía de la uruguaya Idea Vilariño.
Ha sido profesora en distintas universidades del país. Actualmente, es directora del
Programa de Pruebas PIENSE y gerente de la Prueba de Lectura de la PAA en el College
Board de Puerto Rico y América Latina.
 
Azula ha publicado poemas, cuentos, ensayos y artículos de opinión en revistas y
periódicos digitales e impresos nacionales e internacionales, además de poemas en
antologías internacionales. En el 2011, publicó en la red su poemario AZULA. Está en
proceso de publicar sus poemarios Invisibilidades y Llueve.
 
Se inició como bailarina en 1979 en Ballet Teatro Infantil de Nana Hudo. Perteneció a la
compañía de Ballet Municipal de San Juan en 1988 y a la de Ballet Concierto de 1990 a
1992. En 1994, estudió con la compañía de José Limón en la Universidad de Westchester
(Nueva York) composición de la danza, además de tomar cursos de la técnica de
Alexander, técnica de Limón y ballet clásico. En 1995, viajó a Cuba a cargo de un grupo
de 30 estudiantes de ballet y tomó clases en la escuela Pro Danza por invitación de Laura
Alonso, la hija de Alicia Alonso. En el 2004, se certificó como Instructora del método de
ejercicios Stott Pilates del International Certification Center de Toronto, Canadá. También
fue maestra de ballet en Ballet Concierto, Ballet de San Juan y en la Escuela de Bellas
Artes de Bayamón (Puerto Rico).
 
Premios:
 
 Con su tesis de maestría, ganó el Premio Gertrudis Gómez de Avellaneda otorgado por
la UNESCO en el 2002. 
 Como coreógrafa, ganó el Primer Premio por la Mejor Coreografía Contemporánea
representando a Puerto Rico en Honduras en 1996.
 Como poeta niña, ganó Primer Premio en el Certamen de Poesía del Ateneo
puertorriqueño con el poema “Abuelita” en 1984.


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